El chico en bicicleta

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Cierro los ojos para sentir la lluvia cayendo por todo mi cuerpo, para percibir cómo resbala por toda mi silueta para gotear sobre mi bicicleta. Los abro para ver a los autos pasar por el camino de asfalto frente a mí. Son pocos, y no es en verdad los carros a los que veo, sino la luz en sus faros, que pasa a toda velocidad.

Así pasarás tú, en cualquier momento. He estado observándote, sé que pasarás por este aíslado camino. Sé diferenciar las luces de tu vehículo. Sé que se detendrá en el semáforo en rojo para luego avanzar rápida, descuidadamente. Sé cómo conduces. Sé que no será difícil que me mates.

Este día lluvioso es perfecto para la ocasión, pues el asfalto mojado hará más difícil que frenes.

Te he elegido a ti para acabar con mi vida, nadie más merece ese agridulce momento. Tú soñaste con verme sufrir, con verme llorar, con desaparecerme de la faz de la tierra…hoy haré tu sueño realidad.

Decidí morir porque aún la extraño, aún extraño a mi Holly, que murí tan joven y de forma tan injusta: en un accidente automovilístico. Ella merecía una vida plena y feliz, y terminó así. Me dejó aquí, a mí, que no merezco nada; yo tengo la oportunidad de vivir todas estas cosas que Holly nunca experimentará… No, simplemente no suena lógico, se acabó; iré a reunirme con ella, y tú, la persona que sufrió los estragos y consecuencias de mi corazón hecho pedazos, eres quien debe liberarme al tiempo que sientes satisfecha tu sed de venganza hacia mí.

La verdad es que, a estas alturas, ya ni siquiera creo tener el corazón destrozado, sino que siento que ya no tengo uno, y yo intenté amarte con ese tenebroso espacio vacío en mi pecho. Pero sólo pudieron entrar en él las cosas que me recordaban a ella, porque se parecían a los pedazos perdidos de mi órgano para amar. Todo lo demás lo odié, lo rechacé, lo repudié; no cabía en el hoyo negro en medio de mi pecho. Y fue por eso que terminé tratándote mal, abandonándote tan abruptamente. ¿Me perdonarás algún día? Entiende que yo ya no tengo corazón, entiéndelo por favor.

Y, ¿de qué le sirve a este cuerpo seguir funcionando sin corazón? Es mejor así. Es mejor que me mates, que acabes con tu sufrimiento y con el mío, que me guíes fuera de este mundo, hasta donde está ella, la única que puede volver a poner un corazón en mi pecho…

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