HUMANO

Cuando pensaba en ti, no eras más que un ser malvado, sin sentimientos, sin alma…no eras humano. Sólo así podía odiarte y maldecirte, condenarte a las llamas del infierno si tu nombre sin querer llegaba hasta mis oídos.

Pero todo eso se desvaneció al volver a mirarte. No porque te amara, no porque dijeras las palabras correctas; ni siquiera porque fuiste amable. Fue porque eras humano. El demonio vil no existía más que en mi imaginación. Resulta que respiras, que amas; que también sufres, que también lloras.

Como si me recuperara de una prolongada amnesia, por fin me acuerdo de que, cuando te amé, tenías un corazón. Al mirar tu pecho, sigue ahí, latiendo.

No me queda más que perdonarte; no porque considere tus acciones justificables, sino porque eres, como yo, nada más que una persona.

Mi error fue creer que eras un ángel, y por eso te hice demonio. De haberte visto como humano, humano habrías quedado.

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