Nuevo recipiente (First 50 Words)

Un día las cosas se pusieron mal de la nada.

Todo comenzó simple; me sucedió que, a la hora del almuerzo en el trabajo, hice contacto visual con alguien y de pronto olvidé cómo se comía con naturalidad. Comencé a hacer extraños ademanes y contorsiones, fallando patéticamente en meter la cuchara en mi boca. Preferí quedarme con hambre, que seguir soportando las miradas que me juzgaban. A partir de entonces, era siempre lo mismo; comer se convirtió en una tarea imposible para mí: era incapaz de meter alimento alguno a mi boca. El hambre creció y creció, hasta convertirse en locura. Porque lo más cruel e irónico del asunto es que yo era el cocinero; todos en mi trabajo comían las delicias que yo preparaba, pero que era incapaz de llevarme a la boca.

Ya se sospechaba de mi mal estado, pues después de tres días ya estaba bastante desmejorado. Mi jefa me recomendó no asistir a trabajar al día siguiente.

-Te veo muy mal, necesitas descansar.

Sonreí y le agradecí, hipócritamente. Ese día, en mi locura y en mi hambre inmensa, los envenené a todos. Cayeron muertos frente a sus platos en la hora del almuerzo. Ya no podrían devorarse su comida frente a mí mientras yo moría de hambre.

No huí. Sólo esperé, en estado casi catatónico, a que vinieran por mí.

No hablé, no me defendí, no hice nada.

Tan sólo respondí cuando me preguntaron:

-¿Sabe lo que hizo?

-Sí, lo sé, y no me arrepiento de nada.- No sé por qué esas palabras salieron de mi boca; no las planeé, no las emití.

Me condenaron a muerte. Pero no se contentaron con terminar con mi vida; antes tenían que torturarme ofreciéndome una última comida…¡una última comida! Cuando escuché tales palabras, tuve un incontrolable ataque de hilaridad. Debieron pensar que en serio estaba loco. Tenían razón.

No pedí nada más que un vaso de agua; no quería sufrir intentando comer por última vez. Después de que me lo bebí, me llevaron a una habitación brillante, de paredes blancas, que tenía tenía una mesa metálica en medio. Me dejé llevar, ya sin nada de fuerza, nada de voluntad. Debía recostarme sobre la mesa fría. Cerré los ojos y me olvidé del mundo, tan sólo escuchaba las voces de las personas a mi alrededor. Sonaban lejanas…tan lejanas.

-Buen trabajo enloqueciendo a este. ¿Qué fue esta vez?

-No podía comer.

-Es notorio, se ve flacucho, pero servirá perfectamente como nuevo recipiente; ignorando la reciente falta de alimentos, su cuerpo está en muy buenas condiciones. Buen trabajo.

-Gracias.

-El Escuadrón Cosmos está por llegar. Prepara al sujeto para su viaje a Venus.

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RETO FIRST 50 WORDS

Me enorgullezco de presentarles el último cuento de este reto de 12 semanas.

Espero que hayan disfrutado estas lecturas, y que hayan disfrutado de escribir estos ejercicios conmigo y con Alan Flores.

¡Habrá muchas cosas nuevas para junio!

Estén al pendiente.

 

DA CLICK EN EL ENLACE SI QUIERES LEER EL EJERCICIO DE MI COLEGA ALAN FLORES.   

LA SEMANA PASADA EL TEMA FUE “HASHTAGS“.

ESTA SEMANA EL TEMA FUE “NUEVO RECIPIENTE”.

 

¡HAZ ESTE ÚLTIMO EJERCICIO CON NOSOTROS!

NO TE LIMITES, EL TEXTO ES DE MÍNIMO 50 PALABRAS, PERO PUEDE SER TAN LARGO COMO QUIERAS. 
SI HARÁS ESTE RETO EN TU BLOG, ¡COMPÁRTENOS EL LINK! SINO, ¡ESCRÍBELO EN LOS COMENTARIOS!

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Un comentario en “Nuevo recipiente (First 50 Words)

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