MUJER PERFECTA

El mejor traductor es el que no se nota.

El mejor actor es aquel que parece que no está actuando.

¿Cuál es la mejor mujer? Aquella en la que el proceso no se nota. Aquella que es la mujer perfecta sin que parezca que se esforzó. Ella es natural; despierta en las mañanas luciendo así. No se depila, no se maquilla, no se peina; es más, la mujer perfecta ni siquiera piensa en lo que va a ponerse; no va a la tienda a comprar ropa, y se burla de las imperfectas que lo hacen…de las imperfectas en quienes se nota el esfuerzo.

Frente a los otros, no habla del tiempo frente al espejo, ni de su bien planeado estilo. Ríe de las que se preocupan por su aspecto, las menosprecia -frívolas-. Porque ella está más allá de eso, a ella le surge todo natural, sin nada de esfuerzo.

El secreto está en que nadie note el proceso. ¿Quieres ser perfecta? No hables de los pasos hacia la perfección.

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HUMANO

Cuando pensaba en ti, no eras más que un ser malvado, sin sentimientos, sin alma…no eras humano. Sólo así podía odiarte y maldecirte, condenarte a las llamas del infierno si tu nombre sin querer llegaba hasta mis oídos.

Pero todo eso se desvaneció al volver a mirarte. No porque te amara, no porque dijeras las palabras correctas; ni siquiera porque fuiste amable. Fue porque eras humano. El demonio vil no existía más que en mi imaginación. Resulta que respiras, que amas; que también sufres, que también lloras.

Como si me recuperara de una prolongada amnesia, por fin me acuerdo de que, cuando te amé, tenías un corazón. Al mirar tu pecho, sigue ahí, latiendo.

No me queda más que perdonarte; no porque considere tus acciones justificables, sino porque eres, como yo, nada más que una persona.

Mi error fue creer que eras un ángel, y por eso te hice demonio. De haberte visto como humano, humano habrías quedado.

Photo by 小胖 车 on Unsplash

TODA LA VIDA ME DIJERON…

Toda la vida me dijeron que lo soy. Pero, ¿lo soy porque me lo dijeron, o me lo dijeron porque lo soy?

Soy incapaz de diferenciar la realidad de la fantasía, la imagen que todos tienen de mí, del verdadero yo.

Ya no sé si nací así o me moldearon. Ya no sé qué tanto soy yo, y que tanto soy aquello que me hicieron.

Pero, a final de cuentas, ¿no estamos todos esculpidos por lo que hay alrededor? La arcilla no es la escultura. Nuestras almas, nuestros seres más naturales, son el material; pero todo lo demás es lo que nos hace…¿eso significa que puedo remoldearme?, ¿eso significa que, aunque toda la vida me hayan dicho que lo soy, puedo dejar de serlo?

Photo by Daria Sheveleva on Unsplash

MIEDO

Le tenía miedo a crecer, porque no me creía capaz de manejarlo. No me creía capaz de cambiar los hábitos infantiles por rutinas de adulto. Creía que crecer era este horrible salto sin paracaídas…pero, ¿quién lo diría?, los años pasan y resulta que sí me he hecho de mi equipo de paracaidismo. Ahora sólo tengo que reunir la valentía suficiente para saltar…

Photo by Nicolas Tissot on Unsplash

INCONDICIONAL

El amor verdadero sí existe.

Llegué a esa conclusión hoy.

Pero requiere de dos personas que no sean egoístas y que no desesperen, porque el amor verdadero pasa por muchas etapas y, antes que nada y más que todo, el amor real toma tiempo para construirse.

El “amor de tu vida” no es aquel que, en cuando lo conoces, te hace sentir mariposas en el estómago, sino aquel que conforme pasan los años, te hace darte cuenta de que lo que importa no son las mariposas por dentro, sino la cabeza del otro, descansando pacíficamente, por fuera. El amor real no nace a primera vista, se construye, y es aquel que soporta todo; es la persona que sabes que estará a tu lado de manera incondicional, aquel que te hace crecer, aquel que nunca se va, por más que se aleje.

Y no siempre lo llamarás esposo o novio, a veces lo llamarás amigo; pero eso no importará, porque al amor verdadero no le importa su título, todo lo que le importa es estar.

Photo by Dương Hữu on Unsplash

El chico en bicicleta

bike
Photo by Pedro Carballo on Unsplash

Cierro los ojos para sentir la lluvia cayendo por todo mi cuerpo, para percibir cómo resbala por toda mi silueta para gotear sobre mi bicicleta. Los abro para ver a los autos pasar por el camino de asfalto frente a mí. Son pocos, y no es en verdad los carros a los que veo, sino la luz en sus faros, que pasa a toda velocidad.

Así pasarás tú, en cualquier momento. He estado observándote, sé que pasarás por este aíslado camino. Sé diferenciar las luces de tu vehículo. Sé que se detendrá en el semáforo en rojo para luego avanzar rápida, descuidadamente. Sé cómo conduces. Sé que no será difícil que me mates.

Este día lluvioso es perfecto para la ocasión, pues el asfalto mojado hará más difícil que frenes.

Te he elegido a ti para acabar con mi vida, nadie más merece ese agridulce momento. Tú soñaste con verme sufrir, con verme llorar, con desaparecerme de la faz de la tierra…hoy haré tu sueño realidad.

Decidí morir porque aún la extraño, aún extraño a mi Holly, que murí tan joven y de forma tan injusta: en un accidente automovilístico. Ella merecía una vida plena y feliz, y terminó así. Me dejó aquí, a mí, que no merezco nada; yo tengo la oportunidad de vivir todas estas cosas que Holly nunca experimentará… No, simplemente no suena lógico, se acabó; iré a reunirme con ella, y tú, la persona que sufrió los estragos y consecuencias de mi corazón hecho pedazos, eres quien debe liberarme al tiempo que sientes satisfecha tu sed de venganza hacia mí.

La verdad es que, a estas alturas, ya ni siquiera creo tener el corazón destrozado, sino que siento que ya no tengo uno, y yo intenté amarte con ese tenebroso espacio vacío en mi pecho. Pero sólo pudieron entrar en él las cosas que me recordaban a ella, porque se parecían a los pedazos perdidos de mi órgano para amar. Todo lo demás lo odié, lo rechacé, lo repudié; no cabía en el hoyo negro en medio de mi pecho. Y fue por eso que terminé tratándote mal, abandonándote tan abruptamente. ¿Me perdonarás algún día? Entiende que yo ya no tengo corazón, entiéndelo por favor.

Y, ¿de qué le sirve a este cuerpo seguir funcionando sin corazón? Es mejor así. Es mejor que me mates, que acabes con tu sufrimiento y con el mío, que me guíes fuera de este mundo, hasta donde está ella, la única que puede volver a poner un corazón en mi pecho…

ÉL + ELLA

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Photo by Travis Grossen on Unsplash

Él no sabe que dentro de ella hay una bestia salvaje, un animal sexual que muere por ser tocada, que tiembla de lujuria y deseo; dopado, dormido, dominado, pero ahí está. Ella no sabe que él tiene un corazón que palpita, que muere por amor, por un abrazo, por cariño y ternura.

Y, peor aún, ninguno de los dos sabe lo que hay en su interior, porque les han dicho que no lo tienen. A él le han repetido hasta el cansancio que todas sus acciones deben estar guiadas por su deseo, y le han dicho que ese deseo es arrasador, incontrolable, que puede hacer que incluso deje de pensar claramente…y él les creyó, es más fácil comportarse de esa manera que combatirlo.

¿Y qué no le habrán dicho a ella sobre su incapacidad de desear el cuerpo masculino? Le dicen que todo aquello que llegue a sentir que se parezca a la lujuria, es incorrecto, es pecado. Ella es objeto de deseo, le enseñan a tapar su cuerpo provocativo, ese cuerpo que es el combustible y motor de la fuerza imparable que es el deseo masculino. Su cuerpo sirve para ser deseado pero, ¡ay de ella si se atreve a cometer la tontería de desear! Ante tal barbarie, la hemos de señalar, ridiculizar, humillar. Sólo el hombre desea.

Ella no.

Ella sabe sólo amar, y su sexualidad no tiene más amo que el amor.

Él desea, y puede valerse de todos sus medios para satisfacer su deseo, inclusive disfrazarlo de amor. Después puede justificar su desliz: el deseo que emana de él es simplemente imparable.

Pero algún día les toca encontrarse, mirarse, desearse o amarse. Y ella cree que con sexo conseguirá su amor; él, por su parte, que con amor conseguirá sexo.

Si tan sólo supieran que la bestia de fuego y el alma tierna las tienen ambos en su interior. Si tan sólo supieran que pueden, en efecto, compaginar.

Pero les han repetido sus inexistentes limitaciones hasta el cansancio, hasta que se las han creído, y ya no hay forma de volver atrás.

No pude controlarme, estaba muy caliente.

Todas esas tonterías las hice sólo por amor.

Se esconden tras las justificaciones que les han dado, cual armas y escudos, toda su vida. Pero a veces se preguntan qué serán los extraños sentimientos que asoman desde su alma.

A él lo envían por el camino de la derecha, a ella, por el de la izquierda, caminos completamente paralelos: jamás se tocan. Pero, aún así, todos les insisten, antes que nada y más que todo: “Encuéntrense, es lo más importante en la vida, encuéntrense el uno al otro.”

RETO “WRITING FROM THE SENSES” CAPÍTULO 3: THE PALETTE OF PLACE

Hace poco compré un libro, se titula “Writing from the senses” (“Escribiendo desde los sentidos”), que consta de 59 ejercicios para despertar la creatividad, centrados en los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Quiero hacer dos ejercicios por semana: los martes y los jueves, y publicar lo que resulte, aquí.

Publiquen sus resultados en los comentarios del blog, en una nota de facebook, en su propio blog, en un documento…las posibilidades son infinitas xD

TERCER CAPÍTULO: LA PALETA DEL LUGAR

palette
Photo by Maureen Sgro on Unsplash

El color, al igual que la temperatura, la textura y la luz, generan cierto estado de ánimo, por eso son importantes al describir.

Cuando uno escribe, tiene que pensar en el ambiente en que están los personajes. ¿De qué color son las paredes, los adornos, los muebles?, ¿de qué color es el piso?, ¿de qué color es el cielo?

Describir lugares no se trata simplemente de usar adjetivos subjetivos como “hermoso” o “deprimente”, sino de mostrar evidencia de esa belleza, mostrar los detalles que generan tal atmósfera. Hay que ser específicos, pero no exhaustivo, e incorporar los detalles sutilmente para que no llamen la atención hacia sí mismos solamente, rompiendo con el ritmo de la historia.

Las imágenes ayudan al lector a experimentar el lugar sobre el que estás escribiendo. Escribir sobre la paleta de colores puede crear imágenes mentales tan impresionantes como pinturas o fotografías.

Para este ejercicio debes:

  • Pensar en un lugar: ciudad, país, una casa, un atractivo turístico. Lo que sea. Escribe una descripción sobre este. Concéntrate en las imágenes y detalles que harían al lector sentir las emociones que estás sintiendo e incorpóralas.

En seguida mi ejercicio:

En noviembre fui a Arkansas.

Todo lo que veía al mirar por las ventanas eran los colores anaranjados y terracota de las hojas secas en los jardines, y prefería no salir de casa porque, si lo hacía, el frío congelaba inmediatamente mis orejas. Nunca antes había sentido frío verdadero, no antes de ir a Arkansas. Las hojas, que siempre tenían una ligera capa de humedad, parecían advertirte del frío que había en el exterior, pero los primeros días yo me dejaba engañar por el brillante cielo azul. Me tomó un poco de tiempo entender que el frío era omnipresente, que no le importaba el sol o la falta de nubes, siempre estaría ahí, golpeándote con su viento helado.

Sin embargo, hubo un día que la temperatura sí subió, y ese día mis primos me llevaron a un lugar increíble, que probablemente fue mi parte favorita del viaje. El lugar se llama Eureka Springs (Manantiales Eureka). Es el lugar con el nombre más acertado que he conocido en la vida. El pueblo es una explosión de color y vida, con pequeños puestos de madera pintada de los colores más llamativos y menos combinables que te puedas imaginar: amarillo, turquesa, naranja… Hay músicos por doquier adornando con uss instrumentos y sus ropas hippies la esctrecha calle. Sí, LA estrecha calle, porque al parecer todo el pueblo consta de un solo camino colina arriba; recorrer el pueblo es subir y subir en el auto. Conforme la calle va estrechándose, hay menos madera colorida y más construcciones de piedra, y los alrededores se van llenando poco a poco de más y más verde; al parecer a las plantas de ahí no les importa que ya es noviembre.

Aún cuando se quedan atrás las cortinas de cuentas bohemias, los puestos de antigüedades y los ancianos con playeras holgadas y largos cabellos, el lugar continúa teniendo un aire como de ciudad mágica, como del misterioso pueblo de una película de fantasía, con viejitos amigables por doquier.

Mi segundo lugar favorito durante el viaje lo conocí ahí mismo, en Eureka Springs, pero no fue en el pueblo, sino en medio de sus verdes bosques: Thorncrown Chapel (La capilla de la corona de espinas). Nunca una pieza arquitectónica me había parecido tan llena de expresión y sentimientos. He visto fotografías de la construcción después de mi visita pero, honestamente, no me parecen bellas, no me transmiten nada porque, para apreciar la belleza del lugar, tendrías que haber estado ahí, sentir cómo se remueve el corazón al mirar la pequeña construcción hecha completamente de cristal que, con sus plantas en el interior y sus escaleras y asientos de madera, parecen fundirse con el bosque que la rodea, fundirse con el verde y el café. El día que fuimos ahí, no había una sola nube en el cielo, podíamos sentir los blancos rayos del sol cayendo sobre nosotros a través de los gruesos cristales. El sol combinaba con las flores que se encontraban a los lados de las bancas de madera clara, y el espectáculo visual se veía completado cada vez que el viento soplaba y arrancaba las hojas secas de los árboles, que llenaban por un instante el techo de cristal.

Ahí se sentía como si de verdad pudiera palparse la presencia de dios.

Si quieres hacer el reto conmigo, estaré subiendo uno de los 59 ejercicios del libro “Writing from the senses” cada martes y jueves.

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RETO “WRITING FROM THE SENSES” CAPÍTULO 2: SEEING IS BELIEVING

Hace poco compré un libro, se titula “Writing from the senses” (“Escribiendo desde los sentidos”), que consta de 59 ejercicios para despertar la creatividad, centrados en los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Quiero hacer dos ejercicios por semana: los martes y los jueves, y publicar lo que resulte, aquí.

SEGUNDO CAPÍTULO: VER PARA CREER

Este segundo ejercicio se trata de evocar un recuerdo visual de tu infancia, de crear un retrato con palabras; puedes contar una breve historia, sin embargo, lo que debe de predominar es la descripción de las cosas que veíamos, tiene que ser más que nada una descripción visual.

Hay dos variantes para este ejercicio:

  • El carro de mi padre.
  • Mi habitación de la infancia.

Pueden elegir el que más les evoque imágenes para hacer el ejercicio.

En seguida dejo el mío:

Mi habitación de la infancia está borrosa en mi mente. Recuerdo que tenía una alfombra de Daisy Duck que, tiempo después, nuestro pastor alemán destruyó. Recuerdo también que las dos camas ahí tenían cobijas de El Rey León color guinda que aún conservo. Pero no recuerdo de qué color eran las paredes, ni cómo era la puerta o dónde estaba la ventana.

Me gustaba coleccionar estampitas y, a pesar de que ya me habían dicho que no las pegara en la pared porque se llevarían la pintura, lo hacía, tenía un espacio encima de mi cabecera de cisnes reservado especialmente para pegar las estampas que conseguía; cada vez que encontraba alguna bonita, la cuidaba durante todo el día para llegar a pegarla en la noche a mi casa.

Pienso en esa cabecera de madera con cisnes tallados, que hasta hace poco todavía formaba parte del inmobiliario, pero no logro recordar si nuestra cama era matrimonial o individual y, por eso mismo, no recuerdo si mi hermana y yo dormíamos juntas o no. Bien pudo haber en ese cuarto dos camas individuales y nosotras haber decidido, aún así, dormir muchas veces en la misma cama, ¿o era más bien que siempre dormíamos en la misma cama pero yo sólo guardo ciertos recuerdos muy específicos?

Creo que tenía mi propia cama, y la ventana a mis pies, pues recuerdo muy bien una mañana en que desperté de mi más memorable pesadilla, y lo primero que vi fue la luz de la ventana iluminando mi mullida cobija guinda y a la ropa colorida que mi mamá doblaba sobre ella. ¿O era mi hermana mayor quien doblaba la ropa?

Las imágenes son borrosas y los recuerdos dispersos, pero si de algo me acuerdo bien es de la agradable sensación de luz y felicidad que viene al evocar aquella habitación.

Si quieres hacer el reto conmigo, estaré subiendo uno de los 59 ejercicios del libro “Writing from the senses” cada martes y jueves.

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Reto “Writing from the senses” Capítulo 1: You Ought to Be in Pictures

Hace poco compré un libro, se titula “Writing from the senses” (“Escribiendo desde los sentidos”), que consta de 59 ejercicios para despertar la creatividad, centrados en los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Quiero hacer dos ejercicios por semana: los martes y los jueves, y publicar lo que resulte, aquí.

Primer capítulo: “Tú tienes que estar en las fotografías”.

De lo que trata este primer ejercicio, es de que dejes tu pluma y tu memoria volar, escribiendo cosas pasaron en el momento en que cierta fotografía fue tomada. El ejercicio tiene dos variantes:

  • “En esta foto tú estás…”. Para este ejercicio, tienes que escribir como si estuvieras hablándole a una de las personas en la fotografía, incluso puedes ser tú mismo. La finalidad es hablar de los sentimientos de esa persona, de lo que tú sabes o piensas que pasaba por su cabeza cuando le tomaron la fotografía.
  • “Lo que esta foto no muestra…”. En este ejercicio, no tienes que hablar exactamente del momento que se tomó la foto, sino que puedes hablar de las cosas que sucedieron antes o después de que se tomó y que no te imaginarías simplemente con mirar la foto. Este ejercicio funciona especialmente bien con fotografías de documentos oficiales (pasaporte, credencial para votar, licencia de conducir, etc.).

Por supuesto, tú puedes interpretar las instrucciones como quieras. Deja volar tu imaginación!

Aquí está mi ejercicio. Combiné ambas variantes para lograr algo más completo:

Nath y yo

En esta foto tú estás disfrazada, esa no eres tú y lo sabes, pero tratas de llevar con porte la máscara, pues deseas con todo tu corazón que se convierta en tu verdadero rostro. Estás cansada de no ser hermosa, cansada de ser rechazada; quieres parecerte aunque sea sólo un poco a la persona que está a tu lado, que parece ser tan feliz, tan hermosa, tan amada. En esta foto has ocultado con lápiz labial y delineador negro esos rasgos que tanto detestas, tratando de transformarlos en algo que a tus ojos sea bello, en algo que te dé la oportunidad de salir al mundo y ser alguien atractiva para los demás, ser alguien que merezca vivir aventuras, ser alguien cuya vida no sea monótona.

Lo que esta foto no muestra es que el aburrido vaivén que consideras que es tu vida, se convertirá en una interminable montaña rusa que te llenará de miedo y vértigo. Dentro de tres meses, tu vida va a cambiar para siempre, y a partir de un pequeño acontecimiento, se desencadenarán una serie de sucesos que te harán cometer errores terribles. Pero aprenderás sobre la vida, y esto te permitirá valorarte y amarte, darte cuenta de lo mucho que vales.

Lo que tampoco sabes es que, dentro de cinco años, estarás escribiendo sobre ti, y te darás cuenta de lo hermosa que eras. Querrás poder hablar con esa niña de 16 años y decirle que deje de detestar el cuerpo que le tocó, querrás decirte “ámate”, porque sabrás que, de haberte amado como te lo merecías, los años que siguieron a esa foto no habrían estado tan llenos de lágrimas y decepción.

Vaya… xD

Creo que lo que tiene este ejercicio es la capacidad de explorar tus propios sentimientos muy a fondo de formas que no te imaginabas. En mi caso fue bastante emotivo mirar una foto de hace mucho tiempo y comenzar a pensar en cómo era yo y mi circunstancia en ese momento.

Si quieres hacer el reto conmigo, estaré subiendo uno de los 59 ejercicios del libro “Writing from the senses” cada martes y jueves.

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