El Lienzo Rosado

La miro de madrugada, recién levantada.
Sus mejillas son rosadas, su piel es tersa, perfecta, sus ojos, mi joya favorita, lucen un poco cansados, pero bellísimos, enormes, perfectos.

Y por más bella que yo vea la obra de arte en su rostro, para ella no es tal, para ella no es una pintura, sino un lienzo que debe repintar.

Para mí, ver eso es como mirar a un tallador de madera esculpir un roble en un tronco; pinta su rostro entero para terminar con las mejillas rosadas, la piel perfecta; ojos un poco más grandes, pero bellísimos, perfectos. Mi joya favorita.
Sin embargo, es distinto, como césped sintético; puede que luzca perfecto, pero jamás será el natural por más que lo intente. Y vaya que lo intenta.

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BRUJA

Photo by freestocks.org on Unsplash

Su cabello era negro, escarchado de agua azul.

Ella era una bruja, vestida siempre de tul.

Sus ojos rasgados me hablaban de eternidad

y su boca deliciosa nunca me dejaba escapar.

Boca de sirena, pero al final hechicera.

Mucho me lo advirtieron, que a ella no la quisiera.

Mi corazón quería devorar,

¿puedo culparla?

Lo mismo con su cuerpo quería yo realizar.

SONRÍE

Me di cuenta de que últimamente no sonrío para las fotografías. Tienen que tomarme desprevenida para que yo exhiba una genuina sonrisa de oreja a oreja. Y no es porque no sea feliz, al contrario, la mayoría de las veces estoy en situaciones de mucha felicidad.

¿Por qué no sonrío? Por un afán de estética y perfección. Porque mis dientes no son perfectos, y porque, si sonrío, mi rostro se vuelve redondo, mis ojos pequeños y mi expresión se convierte en cómica. Y yo quiero tener ojos gigantescos, rostro afilado, quiero que al mirar esa fotografía, todos puedan decir “qué bonita”.

Me entristece. Lo vemos constantemente: poses bien practicadas, ángulos estratégicos, el amigo que nos dice “¿puedo cambiarme de lugar?, este no es mi lado bueno”. Soy culpable, todos somos culpables. La era digital nos ha vuelto más conscientes de nuestra imagen hacia el exterior, nos ha vuelto mucho más controladores sobre todo aquello que proyectamos. 50 selfies antes de tener la foto de perfil perfecta; “repite la foto, no salgo bien”. La fotografía ya  no se trata de capturar el momento, sino de prefabricarlo de tal manera que, al mostrárselo a otros, parezca perfecto y nosotros, en él, inmaculados.

Quiero hacer, no un llamado ni una exigencia, más bien una invitación. La próxima vez que alguien vaya a tomarte una fotografía, no pienses en verte perfecto, tan sólo mira a la cámara con sinceridad, deja que la lente capture el verdadero momento; no tomes miles de fotos del mismo momento, ni 50 selfies; una sola selfie, una sola foto, pero que en ella contenga todo lo que sentiste, y te haga sonreír al mirarla.

Quiero sonreír cuando me toman una fotografía.

Nuevo recipiente (First 50 Words)

Un día las cosas se pusieron mal de la nada.

Todo comenzó simple; me sucedió que, a la hora del almuerzo en el trabajo, hice contacto visual con alguien y de pronto olvidé cómo se comía con naturalidad. Comencé a hacer extraños ademanes y contorsiones, fallando patéticamente en meter la cuchara en mi boca. Preferí quedarme con hambre, que seguir soportando las miradas que me juzgaban. A partir de entonces, era siempre lo mismo; comer se convirtió en una tarea imposible para mí: era incapaz de meter alimento alguno a mi boca. El hambre creció y creció, hasta convertirse en locura. Porque lo más cruel e irónico del asunto es que yo era el cocinero; todos en mi trabajo comían las delicias que yo preparaba, pero que era incapaz de llevarme a la boca.

Ya se sospechaba de mi mal estado, pues después de tres días ya estaba bastante desmejorado. Mi jefa me recomendó no asistir a trabajar al día siguiente.

-Te veo muy mal, necesitas descansar.

Sonreí y le agradecí, hipócritamente. Ese día, en mi locura y en mi hambre inmensa, los envenené a todos. Cayeron muertos frente a sus platos en la hora del almuerzo. Ya no podrían devorarse su comida frente a mí mientras yo moría de hambre.

No huí. Sólo esperé, en estado casi catatónico, a que vinieran por mí.

No hablé, no me defendí, no hice nada.

Tan sólo respondí cuando me preguntaron:

-¿Sabe lo que hizo?

-Sí, lo sé, y no me arrepiento de nada.- No sé por qué esas palabras salieron de mi boca; no las planeé, no las emití.

Me condenaron a muerte. Pero no se contentaron con terminar con mi vida; antes tenían que torturarme ofreciéndome una última comida…¡una última comida! Cuando escuché tales palabras, tuve un incontrolable ataque de hilaridad. Debieron pensar que en serio estaba loco. Tenían razón.

No pedí nada más que un vaso de agua; no quería sufrir intentando comer por última vez. Después de que me lo bebí, me llevaron a una habitación brillante, de paredes blancas, que tenía tenía una mesa metálica en medio. Me dejé llevar, ya sin nada de fuerza, nada de voluntad. Debía recostarme sobre la mesa fría. Cerré los ojos y me olvidé del mundo, tan sólo escuchaba las voces de las personas a mi alrededor. Sonaban lejanas…tan lejanas.

-Buen trabajo enloqueciendo a este. ¿Qué fue esta vez?

-No podía comer.

-Es notorio, se ve flacucho, pero servirá perfectamente como nuevo recipiente; ignorando la reciente falta de alimentos, su cuerpo está en muy buenas condiciones. Buen trabajo.

-Gracias.

-El Escuadrón Cosmos está por llegar. Prepara al sujeto para su viaje a Venus.

RETO FIRST 50 WORDS

Me enorgullezco de presentarles el último cuento de este reto de 12 semanas.

Espero que hayan disfrutado estas lecturas, y que hayan disfrutado de escribir estos ejercicios conmigo y con Alan Flores.

¡Habrá muchas cosas nuevas para junio!

Estén al pendiente.

 

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LA SEMANA PASADA EL TEMA FUE “HASHTAGS“.

ESTA SEMANA EL TEMA FUE “NUEVO RECIPIENTE”.

 

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# (First 50 Words)

No soy dueño de mi destino. Soy esclavo de los tiempos, de las tendencias, de la moda.

Nací con un propósito limitado, muy específico. ¿Quién iba a pensar que a alguien se le ocurriría darme un significado nuevo?

De pronto me volví el signo de moda; irónicamente o en serio, pero todos me utilizan.

Soy inútil, soy molesto; me antepongo a obviedades y combinaciones de palabras que mañana ya no serán importantes, al pie de fotos que no fueron capturadas para la posteridad.

Todo hoy es pasajero, ya nada dura. En un parpadeo, lo relevante ya no lo es, y cosas nuevas lo reemplazan. Pero yo permanezco, omnipresente.

Mientras lo efímero perdure, yo seré eterno.

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RETO FIRST 50 WORDS

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LA SEMANA PASADA EL TEMA FUE “EL TONO“.

ESTA SEMANA EL TEMA FUE “HASHTAGS”, LA SIGUIENTE SEMANA EL ÚLTIMO RETO ES:

 

NUEVO RECIPIENTE

 

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El Tono (First 50 Words)

A través de los audífonos escucho el tono de su voz.

No miro su rostro, encerrado en la cabina, pero, cundo le habla al micrófono, recitando sus diálogos, es como si me hablara a mí, sólo a mí, al oído.

¿Afuera? Afuera de la cabina no somos nada, ni siquiera nos dirigimos la palabra, pero puedo adivinar en su indiferencia, el mismo amor apasionado que yo siento por ella.

Porque, en la cabina, ella me hace el amor con sus palabras, con el tono cristalino de su voz, que llena mucho más que mis oídos, llena cada uno de mis sentidos, inundando mi alma.

-Dulce- digo, dirigiéndome al micrófono que me conecta con ella.

La interrumpí, ha perdido el hilo y escucho su voz desconcertada.

-¿Me equivoqué?

-¡No!- ¿equivocarse?, ella jamás se equivoca -¿te gustaría ir a comer a algún lado después de terminar de grabar?

Casi puedo oírla sonrojándose. Escucho una sonrisa en sus labios cuando me responde:

-Hay que terminar de grabar, ¿sí?

Continúa recitando sus diálogos, pero cierro los ojos e imagino que responde:

-Claro, me encantaría.

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RETO FIRST 50 WORDS

Una disculpa, Ficcionólogos, porque la semana pasada los dejé sin ejercicio que leer, este es el ejercicio que correspondía a la semana pasada.

Tema: El Tono

Para leer el ejercicio de mi colega Alan Flores, da click aquí.

 

 

El más viejo sabio (First 50 words)

He vivido más de lo que debería. A veces hasta pienso que seré inmortal, y me pregunto, ¿por qué la naturaleza no quiere recibirme en su jardín de vida eterna?

Estoy resignado a morir desde hace tanto tiempo, que ya no me sabe igual despertar en este mundo todos los días.

Por supuesto, sobrevivir a la plaga me hizo sentir poderoso, pero después sobreviví a comer bayas venenosas, y a un accidente de caza que para otros habría sido mortal…Algunos de mis amigos llegaron al estatus de sabios conmigo, pero uno a uno fueron pereciendo, hasta que sólo quedé yo.

Ahora soy el mayor sabio, el anciano más cercano a las fuerzas de la naturaleza, el profeta. Pero, ¿qué satisfacción pueden traerme todos estos títulos, si no los he disputado con nadie, y no tienen más mérito que mi afortunado azar?

El día de hoy han cazado un gran mamut gracias a las indicaciones que yo les di…Juro que siempre digo lo primero que se me ocurre, ¡y resulta ser verdad! A veces hasta yo comienzo a creer que sí soy profeta.

Fuerzas de la naturaleza, ¿me dieron este poder, porque yo deseaba una vida común?

Veo a los otros ancianos, comiendo trozos de mamut, mientras yo debo conformarme con bayas y raíces. Ya no conservo un solo diente. Me ha malhumorado que, en la pintura que hicieron en mi honor sobre la pared de la cueva mayor, incluyeron mi sonrisa ausente de piezas dentales.

-Se encuentra bien, sabio mayor?- me pregunta un joven cazador.

Cuánto daría por volver a los días en que era tan fuerte y lozano como él; de nada sirve vivir si se tiene, como yo, tan decrépita existencia.

-Sí joven. Hágame un favor, dígale a los ancianos que se acerquen a celebrar conmigo, me han dejado muy solo.

Se reúnen a mi alrededor y me distraen con su amena plática. Pero cuando levantan sus trozos de carne y exclaman:

-¡Arriba los ancianos!

Vuelvo a llenarme de remordimientos. No formo parte de ellos; ellos están en la bella ancianidad, mientras que yo ya los he rebasado, soy un muerto en vida a tan sólo un par de lunas de cumplir 50 soles en este mundo y de convertirme en el ser humano más longevo que ha conocido mi tribu.

RETO FIRST 50 WORDS

¡OCTAVA SEMANA DEL RETO!

 

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ESTA SEMANA EL TEMA FUE “LOS ANCIANOS SON LO MÁXIMO”, LA SIGUIENTE SEMANA EL RETO ES:

 

PERSONAL

 

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MURCIÉLAGO (First 50 words)

Muchas manos, manos sucias y pegajosas, manos de adolescentes; fervientes, ansiosas por un nuevo chisme, algo que le dé sentido a sus vidas vacías. Ellas son portadoras de un mensaje.
Por debajo de las bancas, furtivamente, lejos de la mirada del profesor, se pasan entre ellos un papel.
Así era antes, hace mucho. Antes de que los mensajes de amor se transmitieran a través de ondas en el aire, se transmitían en papel de un lado al otro del salón, siendo la vía de comunicación todas esas manos, que seguían un solo código: el mensaje debe llegar a su destino. Ni el más descarado hereje se atrevería a romper tal código. Si un mensaje llega a sus manos, no desecharlo, ni fisgonear, es la naturaleza humana transportarlo hasta su destino.

Y llega, como siempre, llega. No hay servicio postal más confiable.
Él lo abre.
Dice:

T5 709

“¿Qué?” Piensa él, confundido. Y la mira desconcertado por entre el follaje de uniformes.

Él murió creyendo que nadie lo había amado nunca.

Reto First 50 Words

¡Ya llevamos cinco semanas con este reto!

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Esta semana el tema fue “¿Qué?”, la siguiente semana el reto es:

Comiendo pastel

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Esperando (First 50 words)

Dos albañiles llegaron a su lugar de trabajo.

Se encontraban en aceras aledañas, una frente a la otra. El terreno estaba listo y ellos tenían sus herramientas. El albañil de la acera derecha sacó su equipo recién comprado, lo extendió frente a él y lo sacudió, con la esperanza de que el otro hombre lo viera.

El albañil de la izquierda, antipático ante tanta presunción, prefirió no sacar sus viejas y desgastadas herramientas mientras no fuera necesario. Cuando llegara el trabajo, su prepotente vecino no tendría tiempo de fisgonear y chismear sobre sus herramientas.

Ambos se sentaron a espera a que llegara el camión con los materiales, sin embargo, transcurrida una hora, no llegaba nadie. El albañil de la derecha tuvo que volver a limpiar sus herramientas, que ya se habían empolvado, y después se sentó de nuevo a esperar.

El albañil de la izquierda, preocupado, se levantó y fue en busca de los encargados del material.

El albañil de la derecha continuó sentado toda la mañana, esperando. Comió su almuero y después esperó aún más. Limpió de nuevo sus herramientas y esperó. Pulió sus herramientas y esperó.

Finalmente, una hora antes de finalizada su jornada, vio a lo lejos el camión con el material. Al llegar a su destino, el albañil de la izquierda descendió del asiento del copiloto y comenzó a preparar sus herramientas mientras el conductor descargaba

El albañil de la derecha aprovechó la última hora para guardar cuidadosamente sus herramientas. Ya tenía el material ahí, ya trabajaría al día siguiente.

El albañil de la izquierda prefirió apresurarse y hacer un poco de mezcla. Antes de que finalizara la jornada, pudo acomodar un par de ladrillos, uno sobre el otro. Sonrió ante su pequeño avance y guardó sus herramientas para irse.

-Hasta mañana- dijo el albañil de la derecha.

-Hasta mañana- respondió el de la izquierda.

Y cada uno tomó su camino.

“Tonto, pudo haber descansado el día si se hubiera quedado esperando”, pensó el albañil de la derecha mientras, en su maletín, tintineaban sus herramientas sin usar.

Reto First 50 Words

¡Ya llevamos un mes con este reto!

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Esta semana el tema fue “Esperando”, la siguiente semana el reto es:

¿Qué?

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El jueves pasado (First 50 words)

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Photo by Estée Janssens on Unsplash

No puedo estar segura de que mis recuerdos de ayer sucedieron. No puedo estar segura de si el segundo que acaba de pasar fue real.

Nada me lo asegura. Mis recuerdos, sí, lo sé. Pero la mente humana es tan manipulable, tan moldeable. Todos esos recuerdos podrían haberme sido implantados.

Miro el papel. Estas palabras que creo haber escrito, ¿serán realmente mías?

Yo pienso que hace un instante fue mi pluma, fue mi mano, la que las plasmó en el papel. Pero podría no ser así.

Recordar el pasado parece tan irreal como pensar en el futuro. No es algo que esté aquí, frente a mí; existe sólo dentro de mi mente, y dentro de la mente de aquellos que creen habido vivir esos falsos instantes conmigo. Locura colectiva.

No confío en mis recuerdos, sólo creo en el instante que estoy viviendo.

El mundo fue creado por un grupo de extraterrestres el jueves pasado. Y ellos me manipulan con recuerdos falsos, plagados de sentimientos que nunca existieron, para que piense que llevo más tiempo aquí. Para que sienta que amo a las personas sentadas a mi lado. Miro sus caras. ¿Quiénes son en realidad estos extraños? Uno me observa y creo ver en él ojos de alien.

Mejor alejo de mí estos pensamientos, no vaya a ser que estas criaturas tengan el poder de leer mi mente.

Reto First 50 Words

¡Este fue el resultado de la tercera semana de este reto!

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Esta semana el tema fue “Ayer”, la siguiente semana el reto es:

Esperando

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